нēłł вяēāкs łøøsē

Hay un mundo en el que no existen cuerpo, mente o alma. Un mundo en el que la bondad y las buenas intenciones son conceptos sin definir, innecesarios por naturaleza. Un mundo, por lo tanto, en el que difícilmente se puede ir al Paraíso. De hecho, no existe un Paraíso, sólo un Infierno, carente, eso sí, de toda maldad. Carente, así, de tristeza y dolor. No pueden existir sentimientos negativos porque jamás los han existido positivos. Un mundo, en resumen, donde el bien y el mal representan una taxonomía inexistente.

Quizás un mundo no falto de ética, sino desbordado por una actitud autocomplaciente.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario

īиēвяīáтēđ

Traspaso la barrera tambaleándome, evitando una caída segura al lanzarme contra la pared más cercana. Me tiemblan las piernas. Avanzo poco a poco hacia las escaleras, temeroso de que mi difuminado sentido del equilibrio me haga trastabillar y caer rodando por los casi veinte escalones que me separan del andén. Una voz resuena en mi cabeza, difusa, más por mi estado que por la cuestionable calidad del altavoz. Llego al pie de las escaleras segundos antes de que mi transporte cierre sus puertas. Entro casi por inercia, empujado por la velocidad de mis torpes movimientos. Busco dónde sentarme, pero no es fácil: las vueltas de mi ya de por sí confusa cabeza son dos veces más rápidas debido al vaivén del tren. Acabo por sentarme en el suelo, en un rincón, lejos de miradas de curiosidad o desprecio. Quizás el viaje dure sólo media hora, pero mi percepción es de horas… de días. No sé cómo, pero finalmente llego a mi destino. No recuerdo la mitad del trayecto. ¿Cuándo he salido del vagón? ¿Cómo he subido las interminables escaleras? Las respuestas se pierden en el vómito, justo antes de caer rendido al sueño.

¿Ebrio? Sí, de realidad.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario

яāīłwāys

Caminaba junto a la vía con lo poco que le pudiera quedar. No le importaba dónde condujese el raíl, mientras fuese lejos de allí. Seguía sin entender por qué se veía obligado a volver a huir, pero tampoco se pararía a pensar en ello. Una situación de estabilidad que empezaba a quebrarse era más de lo que podía soportar. No obstante, a diferencia de las ocasiones anteriores, la carretera del desierto no era una opción. Necesitaba alejarse cuanto antes mejor y no podía permitirse perder tiempo en esperar a que pasara un coche y, lo más importante, a que éste parara. Nunca lo hacían. Un tren en marcha, sin embargo, era otra cosa. Empezó a correr tan pronto como escuchó el ruido proveniente del pesado artefacto mecánico, y pronto se encontró a su cola, intentando alcanzar la barandilla para abordarlo. No importaba lo cansado que pudiera sentirse, ni lo magullado que estuviera su cuerpo. Era el último tren del día, su última oportunidad para salir de allí. No podía perderlo y, aún así, cuando por fin parecía ir a conseguir su objetivo, se detuvo en seco. El tren se alejó hasta perderse más allá de donde le alcanzaba la vista. Al alargar el brazo para asir la tan ansiada barandilla vio algo que le hizo preguntarse si realmente quería huir de aquello que lo hacía feliz, de aquello que sabía no encontraría en ningún otro sitio. Miró hacia atrás, hacia los kilómetros de vía que ya había recorrido… ¿Volver? Dejaría que su brazo decidiera por él.

Era increíble lo mucho que podía significar una simple cicatriz.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario

sтøяyтēłłīиg

Cuéntame un cuento. Uno en el que el beso del príncipe no consiga despertar a su amada. Uno en el que la princesa no llegue a bajar de la torre en la que está encerrada. Uno en el que el gato jamás llegue a calzar sus botas y en el que la zorra siga intentando alcanzar las uvas. Uno en el que el niño de madera siga siendo una simple marioneta y la niña de la caperuza sea devorada por el lobo. Uno en el que las judías mágicas sean simples judías, el león siga siendo cobarde y los niños jamás lleguen a salir del bosque. Uno… en el que nada acabe como debería.

No es que no quiera un final feliz, es que no quiero un final.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario

sнē

Respiración pausada, relajación y sábanas bañadas en sudor. Conocía esa sensación. Acababa de despertarse y la cálida luz de media tarde entraba por la ventana. Nadie a su lado, pero poco le importaba. Se había acostumbrado a la soledad vespertina e incluso sabía que dependía de ella para ser quien era. Aquél era su momento más íntimo, el único momento del día en el que de verdad podía sentirse bien consigo mismo. Podía pasarse horas contemplando el techo, pensado en qué escribir después, a qué imagen recurrir para volver a llenar de fantasías páginas que nadie nunca llegaría a leer. A veces se levantaba e iba a saciar la sed producida por el calor de tan duro verano, pero inmediatamente volvía a aquel refugio del que había hecho su día a día. Jugueteaba nerviosamente con el bolígrafo en sus manos, ya que no encontraba temas sobre los que hablar, ni palabras con las que describirlos. Se negaba a volver a hablar sobre la ausencia, sobre la soledad, sobre el cariño que supuestamente debía echar en falta. Ya había elegido su camino y en él no había nadie más presente.

Y, aún así, sabía que con ella al lado los versos fluirían de nuevo.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario

иø нēāvēи, płēāsē

No more tears for you.
No more tears, I say.

There’s no reason to go on.
No hope in this stand-alone parade.
If there’s no you and me, why keep fighting?
Why acting we can live this way forever?

Everything has changed,
everything will change.

And I don’t want you to drive me insane.
Stop talking about yourself at once.
I don’t want to drive myself insane.
Please, shut up, I don’t want this… Again.

If you have ever trusted me, please, shut up.
If you have ever thought of me, please, shut up.
If you have ever loved me, please, shut up.
If you have ever been my friend… Please, shut up!

Everything has changed,
everything will change.

And I don’t want to go through this again.
No more tears for you, I say, no more tears.
Being by your side feels so fucking wrong.
So say goodbye, I’m already gone.

I would like you to realise I’m here.
I would like you to ask me how I’m feeling tonight.

Publicado en Requiems | Deja un comentario

øłīмpūs

Retirado el broche que la sostenía, la túnica de la diosa se deslizó sobre sus hombros y cayó al suelo, dejando al descubierto su perfecto cuerpo. Una temblorosa Atenea se ofrecía en todo su esplendor sexual al mortal, quien bajó la mirada unos segundos para observar los perfectos pechos de la última entre los dioses e inmediatamente volvió a posarla en aquellos ojos grises de los que tanto tiempo había estado enamorado. Atenea se acercó lentamente al hombre y comenzó a desabrochar su camisa con una mano mientras con la otra buscaba sus partes más íntimas, pero ni el embriagador perfume de la ahora inerte Afrodita podría haber evitado lo que sucedió a continuación. El mortal clavó su espada en el pecho de la diosa con la mirada puesta todavía en aquellos ojos llenos de un miedo que pronto se volvería sorpresa y más tarde miedo de nuevo. El perfecto cuerpo desnudo de Atenea se desplomó a los pies de su propia estatua y el mortal se inclinó sobre ella para besarle los labios antes de que cerrase sus ojos por última vez. La sangre derramada de la última diosa anunciaba el nacimiento de un nuevo dios. Por primera vez, no hubo sonrisa alguna en su rostro.

Publicado en Nightmares | Deja un comentario