Cuéntame un cuento. Uno en el que el beso del príncipe no consiga despertar a su amada. Uno en el que la princesa no llegue a bajar de la torre en la que está encerrada. Uno en el que el gato jamás llegue a calzar sus botas y en el que la zorra siga intentando alcanzar las uvas. Uno en el que el niño de madera siga siendo una simple marioneta y la niña de la caperuza sea devorada por el lobo. Uno en el que las judías mágicas sean simples judías, el león siga siendo cobarde y los niños jamás lleguen a salir del bosque. Uno… en el que nada acabe como debería.
No es que no quiera un final feliz, es que no quiero un final.
Advertisement